Conversatorio sobre Enrique González Martínez

Imagen por Minerva Vázquez Serrano
Sáb, 05/02/2022 - 14:00
Participan Luis Vicente de Aguinaga y Jaime Name Flores Merino

A las 11:00 horas del viernes 18 de febrero, con motivo del aniversario luctuoso del escritor tapatío Enrique González Martínez, el Centro Documental de Literatura Iberoamericana Carmen Balcells (CDCB) organizó un conversatorio con Luis Vicente de Aguinaga y Jaime Name Flores Merino, actividad que será transmitida por el Facebook Live del CDCB.

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Enrique González Martínez fue un poeta de múltiples ocupaciones: médico, político, diplomático y académico. A pesar de haberse desempeñado al inicio de su carrera en áreas poco cercanas a las letras, la poesía tuvo una fuerte presencia en cada etapa de su vida.

            El espacio familiar fue importante en la formación de González Martínez. Su padre era profesor y su madre era aficionada a la poesía, aspectos que permitieron que el poeta se relacionara desde pequeño con las letras.

            Luego de titularse como médico, cirujano y partero, abrió un consultorio yobtuvo un puesto como profesor en la Escuela de Medicina.

            La obra poética de González Martínez inició con un carácter modernista influenciado por el parnasianismo francés. Sus primeros libros son obras en la que es posible ver la búsqueda de un estilo propio aunque no consolidado, pero con versos de ejecución ejemplar.

            Con el inicio de la Revolución, Enrique González Martínez trasladó su residencia a la Ciudad de México en 1911. Ese mismo año se editó el libro Los senderos ocultos, obra que atrajo las miradas del mundo literario hacia el poeta. Ese libro incluye el poema “Tuércele el cuello al cisne”, donde el autor manifiesta una estética que rechaza los excesos y la opulencia extravagante de la primera etapa del modernismo.

            Establecerse en la capital trajo para él nuevas oportunidades de crecimiento como escritor, ingresó en el Ateneo de la Juventud y además fue director de la revista Argos en 1912. El poeta tuvo una vida literaria activa, colaboró con publicaciones como El Imparcial y El Heraldo de México. También dirigió la revista Pegaso al lado de Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo.

            En 1915 son publicados los libros La muerte del cisne, obra de poesía, y Jardines de Francia, obra en la que reúne sus traducciones de poetas franceses. A estos libros les siguieron El libro de la fuerza, de la bondad y del ensueño (1917) y Parábolas y otros poemas (1918), obras en las que su estética se ve consolidada: sus versos poseen un fuerte sentido filosófico, con tonos de sobriedad, armonía y reflexión, es un estilo poético sencillo pero profundo.

            Su carrera política también tuvo continuidad en la capital. En 1913 fue subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, luego fue Secretario General de Puebla.

            A partir de 1920 y hasta 1931 fue diplomático en Chile, Argentina, España y Portugal. Durante su estancia en Argentina tuvo contacto con importantes nombres de las letras, como Leopoldo Lugones y Horacio Quiroga; en 1923 se publicó en este país El romero alucinado. En España se relacionó con figuras como Juan Ramón Jiménez y Gregorio Marañón; además fue editado su libro Las señales furtivas en 1925.

            En 1935 falleció su esposa y, cuatro años después, su hijo Enrique González Rojo. Ambas pérdidas tuvieron una importante influencia en la poesía de González Martínez, que tuvo tintes más funestos y melancólicos.

            En 1942 entró al Seminario de Cultura Mexicana y en 1943 se convirtió en miembro fundador del Colegio Nacional.

            Para 1944 recibió el Premio de Literatura Manuel Ávila Camacho y publicó un primer volumen de memorias, que tituló El hombre del búho. El segundo volumen de sus memorias, La apacible locura, salió en 1951. Cabe mencionar que en 1949 el poeta fue candidato al Premio Nobel de Literatura, a lado de Alfonso Reyes, pero el premio fue otorgado a William Faulkner.

            Enrique González Martínez es, sin duda, uno de los poetas mexicanos más prolíficos e interesantes de la primera mitad del siglo XX.

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Luis Vicente de Aguinaga es poeta, ensayista y traductor. Se doctoró en la Universidad Paul Valéry de Montpellier. Ha publicado 15 libros de crítica y ensayo literario, entre los cuales figuran Juan Goytisolo: identidad y saber poético (2014), La luz dentro del ojo (2018) y Puesto de observación (2020). Es autor de distintos libros con temas relativos a la poesía mexicana modernista, moderna y contemporánea, como El pez no teme ahogarse (2014), De la intimidad (2016), La esfera del reloj (2021) y El ruiseñor de Alfeo (2021). Preparó con Ángel Ortuño dos ediciones de libros de Enrique González Martínez: la muestra de poemas titulada Señas a la distancia (Secretaría de Cultura de Jalisco, 2011) y el volumen de traducciones de poesía Jardines de Francia (UNAM, 2014). Además, es autor de 13 libros de poemas, el más reciente de los cuales, Qué fue de mí, apareció en 2017. Ganó en 2003 el Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta, en 2004 el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, en 2005 el Premio Nacional de Ensayo José Vasconcelos y en 2021 el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde. Recibió en 2019 la Medalla Wikaráame al Mérito Poético en las Lenguas de América. Es profesor de literatura en la Universidad de Guadalajara y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

           

            Enrique González Martínez dista mucho de ser un poeta de moda. Las ediciones de su obra, y las antologías en particular, no escasean, pero se trata en general de reediciones que, lejos de rendir un testimonio actual a propósito de sus poemas, confirman puntos de vista que ya parecen distantes, cuando no superados. A excepción de Francisco Hernández, quien preparó en 2005 una breve y estimulante selección de poemas de González Martínez para el Fondo de Cultura Económica, los investigadores, críticos y poetas contemporáneos de México no parecen muy atraídos por su legado. Así las cosas, cabe hacerse con seriedad una pregunta: ¿qué interés hay en leer a González Martínez hoy por hoy?

            En su exposición, Luis Vicente de Aguinaga hará un recorrido por la obra poética de González Martínez. También, tratará de proponer un punto de vista práctico y razonable. En última instancia, el interés del ejercicio radica en presentar elementos que sirvan para discutir si la poesía de González Martínez ha perdido vigencia y, por qué no, en desmentir algunos lugares comunes a propósito del poeta.

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Jaime Name Flores Merino estudió la licenciatura en Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara.

            Ha trabajado como profesor de español a nivel bachillerato e impartido talleres de fomento a la lectura y creación narrativa.

            También se ha desempeñado han sido como escritor de textos para exposiciones museográficas y como ensayista.

            En la actualidad trabaja como storyteller y narrative game designer en un estudio de desarrollo de software.

            El 18 de febrero compartirá la historia de cómo, a pesar de la distancia temporal que los separa, la memoria de su tatarabuelo sigue marcando a la familia: momentos como el día en que de pequeño se enteró que su tatarabuelo había sido tan ilustre hombre de letras e historias que su abuela contaba a su madre.

            Como aficionado a su poesía, le gustaría también comentar un poco de sus últimos años como poeta y su correspondencia con Alfonso Reyes.